Memoria “Para reflexionar sobre lo sucedido y para evitar que vuelvan a pasar lo mismo”

Por Sandro Diaz

El 24 de marzo de 1976 comenzó la última y más severa dictadura en Argentina. Este golpe cívico-militar-eclesiástico instauró el terrorismo de estado y produjo el asesinato de 30.000 detenidos-desaparecidos. La dictadura de 1976-1983 se fue jalonando con otros golpes de estado y con antecedentes en las masacres de obreros y luchadores sociales tales como la semana trágica de 1919, luego el fusilamiento de huelguistas patagónicos en 1920-21 y diversas represiones y persecuciones.

En este marco Patagonia Rock diálogo con la periodista de El Calafate, Gisella Vera, sobrina de Villagra, Delmiro Segundo.

Nacido en Río Turbio, provincia de Santa Cruz, el 18 de febrero de 1953. Realizó sus estudio secundarios en la Escuela Agrotécnica Salesina de Río Grande, Tierra del Fuego. Estudiante de Veterinaria en la UNLP. Integrante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y Montoneros. Secuestrado-desaparecido en su domicilio de La Plata, provincia de Buenos Aires, el 22 de diciembre de 1976, cuando tenía 22 años de edad. 

Si bien Gisella no tuvo la oportunidad de conocer a su tío Segundo desaparecido en el 1976  ya que ella nació en 1983 (vuelta de la democracia), conserva relatos de familiares que sí compartieron con él. “Era responsable y siempre les daba consejos” le cuentan, a lo que continuó: “le gustaba mucho la música, tocaba la guitarra y cantar”. Tuvo un grupo musical llamado Leche Hervida con el estilo de The Beatles, cantando canciones como La Marcha de Bronca de Pedro y Pablo.  

Compromiso social

“Mi vieja cree que el tío traía el compromiso social innato, siempre del lado de los más vulnerables y luchaba por ellos” continuó , “era muy chico cuando desapareció,  no tuvo mucho tiempo para militar. El y sus amigos eran Peronistas. No hacía daño, no rompía, no era agresivo. Luchaba por una sociedad justa e igualitaria”, explica Gisella.

¿Cómo te enteraste que desapareció?

“Mi vieja, mi tío Adriano,  mis primos, mis abuelos, mi familia; me contaron que el 23 de Diciembre del 76 lo esperaban en Río Turbio como todos los años para pasar la navidad, y nunca llegó. Pasaron una navidad muy triste y luego comenzaron a buscarlo”. 

Los años siguientes a la desaparición parecía que “se lo tragó la tierra. Cada año, cada día, cada fiesta, cada fecha importante (hasta incluso las de su cumple) con mucho dolor. Creemos que su papá murió de tristeza de tanto buscarlo y no llegar a nada. Y su mamá, está entre nosotros y a la vez no, porque padece de alzhéimer”, destacó. 

¿En qué quedó la justicia? 

“Para mi vieja aún no hay justicia, y para mí sinceramente tampoco; ya que no hay nadie que nos haya dicho a la familia donde está”.

 ¿Por qué es importante la memoria?

“Para reflexionar sobre lo sucedido, y para evitar que vuelvan a pasar lo mismo. ¡NUNCA MÁS!”. Exclamó.